291. Una verdad difícil de digerir
Amber
Lo primero que sentí fue un peso extraño en el pecho.
Mi cuerpo se sentía pesado, como si estuviera atrapado por algo invisible. La cabeza me latía y tenía la boca seca.
Abrí los ojos despacio, parpadeando varias veces para acostumbrarme al blanco del cuarto de hospital.
El aire estaba impregnado de ese olor fuerte a antiséptico. Luces suaves iluminaban el espacio y el sonido rítmico de los monitores rompía el silencio.
Giré el rostro hacia un lado y el corazón se me detuvo.
Leonardo esta