290. El límite entre la justicia y la venganza
Leonardo
El hospital parecía más silencioso de lo que debería.
Los pasillos iluminados por luces frías contrastaban con el caos que llevaba dentro. El olor a antiséptico y a sangre aún flotaba en el aire, mezclado con el zumbido lejano de las máquinas que monitoreaban a los pacientes.
Amber todavía no había despertado, y la falta de noticias sobre Magnus me carcomía por dentro.
No podía respirar bien. El miedo me aplastaba el pecho.
Mi esposa inconsciente.
Mi mejor amigo luchando por sobrevivir