*—Ezra:Callum llegó poco después, y tal como Ezra había anticipado, no tardaron en retomar el tema de su “semi luna de miel” con Dante. Entre risas y comentarios cargados de picardía, volvió a contar algunos momentos, cuidando, como antes, de no cruzar esa línea incómoda de dar detalles demasiado íntimos. A Callum, claramente, le encantaban los chismes, se reía, hacía preguntas, reaccionaba con entusiasmo, pero, aun así, aquel día había algo en él que no terminaba de encajar. Algo sutil, casi imperceptible para cualquiera que no lo conociera bien, pero Ezra lo notó. No dijo nada al principio y decidió observar.El tiempo se les fue entre conversaciones, bromas y confesiones ligeras, hasta que la mañana se deslizó sin darse cuenta hacia el mediodía. Ezra se ofreció a invitarles a almorzar, con ese impulso natural de querer prolongar el momento, pero ninguno pudo aceptar. Callum tenía que volver por los niños, y Engel ya tenía un compromiso pendiente, que, de hecho, su asistente Erik
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