*—Dante:Las cosas más bellas del mundo parecían estar sucediéndole últimamente, y Dante no podía dejar de sonreír como un tonto cada vez que tomaba conciencia de ello. Una risita suave escapó de sus labios al despertar y encontrarse con Ezra acomodado sobre su cuerpo, como si Dante fuera el colchón más cómodo del mundo. No era la primera vez que ocurría en esta semana, de hecho, ya comenzaba a parecer una costumbre inconsciente del omega, una posición en la que claramente se sentía seguro. Y a Dante no le molestaba en lo absoluto. Ezra no pesaba, no incomodaba, al contrario, encajaba sobre él de una manera casi perfecta, como si hubiera sido hecho exclusivamente para ocupar ese lugar.Dante rodeó el cuerpo del omega con los brazos y depositó un beso lento en la coronilla de su cabeza, un gesto suave, íntimo y cargado de una ternura que había comenzado a repetirse casi sin darse cuenta. Era algo que hacía cada vez que tenía la oportunidad, como si su cuerpo lo necesitara, como si nun
Leer más