Capítulo 24: El Dilema de EvaEl constante goteo de agua en la cueva era la única marca del paso del tiempo. Valentina, acurrucada en un hueco de la roca, usaba una gasa con alcohol del botiquín de Eva para limpiar con manos temblorosas la herida más profunda en su brazo. El escozor le arrancaba jadeos, pero también, de forma extraña, despejaba su mente nublada.¿Qué habría sido de Eva? ¿Habría logrado escapar? La idea le taladraba los nervios.Y ella, atrapada en esta cueva sin salida aparente, luchando por su propia supervivencia, ¿qué podía hacer realmente?Después de que las lágrimas se secaron, lo que surgió en su corazón no fue la desesperación, sino una fría ira y una claridad mental como nunca antes."Es porque soy demasiado débil...", susurró hacia la oscuridad, su voz ronca pero firme. "Tanto en el amor, como en la vida."Involuntariamente, comenzó a repasar su vida, estos 28 años. Ya no era una tristeza sin rumbo, sino un análisis metódico, como revisando datos: su difícil
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