Capítulo 24: El Dilema de Eva
El constante goteo de agua en la cueva era la única marca del paso del tiempo. Valentina, acurrucada en un hueco de la roca, usaba una gasa con alcohol del botiquín de Eva para limpiar con manos temblorosas la herida más profunda en su brazo. El escozor le arrancaba jadeos, pero también, de forma extraña, despejaba su mente nublada.
¿Qué habría sido de Eva? ¿Habría logrado escapar? La idea le taladraba los nervios.
Y ella, atrapada en esta cueva sin salida aparente