Lucien se quedó mirándola sin moverse.Lorain estaba de rodillas frente a él, respirando con dificultad, el cabello le caía desordenado sobre el rostro, sus manos apenas comenzaban a sangrar por el agarre de las esposas, y su pecho subía y bajaba agitado, Lorain era un completo despojo en ese momento.De pronto, ella se inclinó hacia adelante.Con torpeza, arrastrándose sobre las rodillas, logró acercarse lo suficiente para aferrarse a las piernas de Lucien. Sus dedos temblaban mientras se sujetaban a la tela del pantalón, como si él fuera lo único que podía evitar que se hundiera por completo.—Lucien… —su voz salió quebrada—. Por favor… ayúdame. Tú no puedes estar de parte de Margaret, ni de esta gente que me tiene retenida, sabes que debes cuidarme, lo prometiste siempre a mi abuela, por favor.Las lágrimas empezaron a caer sin control.—Tú sabes que yo siempre he estado de tu lado —continuó, sollozando con desesperación—. Todo lo que hice… muchos de mis errores… los cometí por amo
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