Llegó el momento de la verdad. Valeria se sentó frente a un espejo grande mientras Nino sacaba su kit de herramientas de peluquería profesional que siempre llevaba consigo.
—Corta el cabello, Nino. Quiero algo que no sea Valeria, que represente absolutamente a Violett. Algo que grite poder —ordenó ella.
Nino empezó a trabajar. Las tijeras bailaban en sus manos. Mientras cortaba, miraba su reflejo en el espejo y sus hermosos ojos ahora de un color verde despampanante se veían acuosos.
—Desembuch