En su lujoso pero gris apartamento de Park Avenue, Anya Myers sentía que las paredes se cerraban sobre ella. El rechazo de Endrick White le ardía en la piel y la falta de fondos en sus cuentas la tenía al borde de un ataque de nervios. Estaba viendo las noticias en la tele: la gala de ViolettBeautifull era el evento del siglo y ella, la autoproclamada reina de Manhattan, no había recibido invitación.
—Necesito ir, tengo que ir a esa gala y conocer a esa diosa que me ha devuelto la belleza natur