Sabía que la visita de Grayson no le había gustado a Julian, aunque intentara fingir lo contrario. Era obvio: la rigidez en su mandíbula y la forma en que desvió la mirada cuando Grayson se despidió de mí con esa sonrisa que podía conquistar a cualquiera lo delataron. Apenas anunció que volvería a la oficina, se aseguró de que Grayson se marchara con él… como si necesitara mantenerlo lejos de mí.Cuando regresó por la noche, no quiso cenar. Apenas cruzó la puerta del penthouse, subió directo a su estudio. Yo fingí dormir, pero el silencio cargado que llenó el lugar me mantuvo despierta.Eran las dos de la madrugada cuando lo vi de pie en la entrada de mi habitación, observándome. No dijo nada. No lo necesitaba. Su sola presencia bastó para que mi respiración se alterara. Julian era hipnótico, magnético… y yo no había olvidado lo que me hizo sentir cuando me tuvo entre sus brazos.—¿Fue un mal día? —pregunté en voz baja, aunque ya sabía perfectamente qué lo tenía así.No respondió. Cru
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