463. CONTINUACIÓN LOS ENEMIGOS
RODRIGO:Franco se queda callado por un breve instante, pero no para de caminar tras de mí, con ese ruido de sus zapatos tan característico que ya hasta me irrita. Llegamos al auto, y antes de subirme, siento el peso de su mano en mi hombro. Me detengo en seco. —Eso es fácil, utiliza el pase que les dio Celia a todas las mujeres para que fueran a jugar golf; creo que todavía funciona —me dice, tensando su expresión. —No lo creo, pero podríamos probar —me quedo mirándolo. Quizás tenga razón, pero no se lo voy a admitir. —Le diré a Mateo que mande a su mujer a probar. Él se detiene y resopla. Conozco esa mirada, la misma de un hombre que siente que huele el peligro y no sabe de dónde viene. Por un segundo, parece que va a insistir, pero cambia de tema. —Oye, Rodrigo, tenemos que organizarnos muy bien. No me gusta lo que está pasando —no digo nada, pero también lo creo. —¿Te enteraste de que Damián está en casa de Minetti? Me giro para mirarlo mientras le doy una calada al ciga
Leer más