Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Me abrazo de Alessandro, hundiendo mi rostro avergonzado de nuestros hombres, mientras le digo que no quiere saber. Tiro de él para sentarnos más cómodamente. Todavía estamos en la puerta en el piso.
—¿Adónde vamos? —pregunto tratando de cambiar el tema de conversación.—¿Cómo que adónde? A Roma —contesta todavía ofuscado—. No puedes seguir corriendo este peligro






