Mundo de ficçãoIniciar sessãoLUCILA:
Puedo ver a mi madre, cómo nos observa por la ventana de la cocina, mientras nos acercamos a la casa. Luego, sin decir nada, se aleja con el abuelo rumbo a la gran casa de los Minetti. Ayudo a Damián a subir los escalones de la casa para cerrar mis computadoras, mientras seguimos conversando.
—Eso es preocupación; teme que yo te haga sufrir —dijo Damián—. Pero ya verás que cuando se entere de que viviremos aqu&iac






