289. CONFIANZA DE HERMANAS
LILIAN: Miré a Alessandro, cruzado de brazos, apoyándome en el marco de la puerta de la cocina, esperando una respuesta de alguien. Sin embargo, mi mamá no me respondió enseguida. Ellas me hablaban y me contaban, las dos al mismo tiempo, sus cosas, sus miedos, lo que habían hecho en mi ausencia. No se cansaban de tocarme, besarme, abrazarme y reír. Mamá me hace tomar una sopa a pesar de que le dije que ya había comido, mientras me abraza y besa seguido. —Disculpa, Alessandro, que no te prestemos atención —comienza a hablar mamá al verlo detenido en la puerta—, pero sé que nos comprendes. —No se preocupe, señora Libia, por eso la traje enseguida —respondió con una sonrisa. —A ver, ¿cuándo vas a empezar a decirme “mi suegra”? —le reprochó mamá—. Ya va siendo tiempo. Llevas mucho casado con mi hija. —¡Mamá! —exclamé al ver cómo se ruboriza un poco Alessandro—. Deja que te lo diga cuando le salga. Luci, ¿podemos hablar en privado? —Claro, ven conmigo a mi cuarto —Luci se pone de pie
Leer más