291. REGRESANDO TODO A SU LUGAR
LILIAN:
Al fin la hago reír divertida, su mirada ha dejado de estar triste y asustada al verme comportarme como siempre. Me cuenta que lo desvió de un envío a China. Al escucharla, la volví a regañar muy seria. Debía tener mucho cuidado; me da miedo todo eso que hace por internet.
—No te preocupes, el abuelo lo pagó —menciona para tranquilizarme—. Además, hay un premio para quien logre atraparme a mí.
Sé que es verdad lo que dice, más ahora que el abuelo le ha comprado los mejores equipos. Al f