292. TE PUEDO SALVAR DE TODO, MENOS DE LA MUERTE
LILIAN:Quiero reírme al ver al capo de todos los capos celoso. Alessandro ha cruzado los brazos, mientras no deja de mirarme a la espera de que le responda. Puedo ver cómo tiene tensada su mandíbula mientras tuerce levemente la cabeza, un gesto que ya reconozco. Pero no digo nada; en su lugar, tomo la historia clínica de Damián. Rufino ha detallado todo con suma profesionalidad. Todo parece normal para su condición. A mi mente viene el sonido del disparo que lo dejó así. Luego, el momento exacto en que se abalanzó sobre mí y tiró de mi mano. —Se hace tarde, Lili, todavía no estás recuperada del todo —me recuerda Alessandro sin insistir, tendiendo su mano hacia mí—. Debemos regresar. —Está bien, vamos —agarro la mano que me ofrece Alessandro—. Mamá, Luci, espero despertar mañana y venir a pasarme el día con ustedes. Pero si no lo hago, no se asusten, es solo temporal. No olviden que tengo al mejor neurocirujano como doctor. —Ojalá que despiertes, mi hermana —me abraza Luci, asustad
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