16. La fuerza del Beta
Zoe había ido a llevar ungüentos para los golpes inevitables de los entrenamientos de los machos pero se quedó parada con la cesta en las manos, incapaz de moverse. El aire olía a sudor, tierra removida y algo más primitivo, testosterona, furia contenida, el olor de machos que se probaban entre sí.En el centro del claro estaba el Beta Caius sin camisa. Zoe no pudo evitar mirarlo fijamente, su torso estaba brillante de sudor, sus músculos estaban tensos y marcados por cicatrices antiguas y nuevas, sus hombros eran anchos, los pectorales definidos que subían y bajaban con cada respiración pesada, los abdominales contraídos como si estuvieran listos para recibir un golpe que nunca llegaba.Era sexy de una forma que dolía.Y no era solo por su cuerpo grande, poderoso, hecho para dominar y proteger. Era también la forma en que se movía, controlado, letal, como si cada paso estuviera calculado para recordarles a todos quién era. El sudor resbalaba por su cuello, bajando por el hueco entr
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