Capítulo 95 — Parte 1Camila no podía estar quieta. Caminaba de un lado a otro en la sala de espera del hospital, sin saber a dónde mirar, sin saber qué decir, pensando en su bebé, llorando desconsolada.Sentía que el corazón le dolia en el pecho, como si estuviera a punto de romperse en pedazos, con el alma hecha trizas.Luciano estaba sentado, con la mirada perdida. Las luces blancas del hospital le irritaban los ojos. Miraba las paredes, los pasillos, a las enfermeras que pasaban, todo le parecía familiar, empezó a escuchar voces a su alrededor que gritaban, pequeños recuerdos del accidente.Camila estaba a su lado. Y eso le hacía sentir tranquilo, pero a la vez confuso, lo único que le importaba es que el bebé estuviera bienFernando estaba apoyado contra la pared, serio, reservado, pero atento a cada detalle. No decía nada, pero sus ojos lo decían todo, por primera vez el hombre más peligroso de la ciudad, estaba angustiado y ansioso, Protegía a su hija, protegía a su nieto.El m
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