Capítulo 91
Ernesto llegó a la casa de Fernando con el ceño fruncido y la mandíbula apretada, estaba furioso por el regresó de Camila en la vida de Luciano, y la culpaba de que su nieto hubiera tomado la decisión de irse de la casa.
Fernando ya lo esperaba, de pie en el centro de la sala, con los brazos cruzados y con la misma mirada rabiosa. Los dos se quedaron en silencio unos segundos, midiéndo su fuerza solo con la mirada, como si el odio de años se resumiera en ese momento.
—¿A qué vienes