La puerta tembló con tres golpes brutales que resonaron en el silencio de la casa como disparos. Liam despertó de inmediato, el instinto más rápido que la conciencia. A su lado, Danna se incorporó con un jadeo ahogado, la mano ya extendida hacia el moisés donde Leonardo dormía.—Quédate aquí —ordenó Liam, levantándose de la cama en un solo movimiento fluido.El pasillo estaba oscuro, apenas iluminado por la luz nocturna que Sophia había instalado cerca de la habitación de Leonardo. Abajo, escuchó el sonido de pasos descalzos contra la madera—Igor, moviéndose desde su habitación improvisada en el estudio hacia la entrada principal. Liam bajó las escaleras de dos en dos, el corazón bombeando adrenalina pura.Otro golpe. Más fuerte. Desesperado.Igor ya estaba en posición junto a la puerta, la pistola e
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