Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz gris de la tarde entraba oblicua por las cortinas blancas cuando Danna despertó del sueño inquieto que había logrado conciliar después del hospital. El cuerpo todavía le dolía—un recordatorio persistente del café envenenado, del estómago vaciado, de las horas conectada a sueros intravenosos. Se incorporó despacio en la cama, la cabeza pesada, y alcanzó el teléfono celular que había dejado en la me







