Mariana CarbajalA la mañana siguiente, mucho más calmada, me dirigí a la empresa. Debía concluir con todas mis obligaciones. Ante todo, era una profesional, y mi nombre no se vería manchado solo porque mi vida personal estuviera a la deriva.Fabio tenía razón.Debía sincerarme con Denn antes de que alguien más decidiera hacerlo por mí.—Creo que ya tenemos todo listo para entregar —dice Valeria con satisfacción—. Solo faltan unos pequeños detalles y podremos presentarlo esta tarde.Sonrío, aliviada.Al menos, a pesar de tantos problemas, pude cumplir con mi trabajo.—Mmm… muero de hambre —añade estirándose en su silla—. ¿Qué te parece si vamos a comer a una cafetería cerca de aquí? No me apetece quedarme a comer en la oficina.—De acuerdo. Solo guardaré mis cosas.Me dispongo a hacerlo cuando la puerta del ascensor se abre, dejando paso a una chica de cabello rojo intenso, tan brillante como el fuego, que enmarca un rostro delicado, casi de querubín.Me parece conocida… aunque no log
Leer más