Mariana CarbajalEspero en una pequeña cafetería cerca del departamento de Catalina, con una taza de café que ya se ha enfriado entre mis manos. Mi mirada permanece fija más allá de la ventana, donde la tarde se desliza lentamente por la calle.La gente pasa de un lado a otro con prisa, hablando, riendo, viviendo… como si el mundo no supiera que dentro de mi pecho todo parece suspendido en un silencio extraño.El vidrio empañado refleja apenas mi rostro. Me observo sin realmente verme, perdida en pensamientos que no dejan de girar alrededor del mismo nombre.Denn.Aprieto ligeramente los dedos alrededor de la taza, buscando anclarme a algo real. El aroma del café, el tintinear de las cucharillas contra la porcelana, el murmullo bajo de otras conversaciones… todo suena distante.No sé cuánto tiempo llevo aquí.Solo sé que Catalina no tarda en llegar… y que cuando lo haga, tendré que decir en voz alta cosas que hasta ahora apenas he sido capaz de admitir dentro de mí.Mi conversación co
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