Mariana Carbajal
A la mañana siguiente, mucho más calmada, me dirigí a la empresa. Debía concluir con todas mis obligaciones. Ante todo, era una profesional, y mi nombre no se vería manchado solo porque mi vida personal estuviera a la deriva.
Fabio tenía razón.
Debía sincerarme con Denn antes de que alguien más decidiera hacerlo por mí.
—Creo que ya tenemos todo listo para entregar —dice Valeria con satisfacción—. Solo faltan unos pequeños detalles y podremos presentarlo esta tarde.
Sonrío, ali