Salvador despertó antes de que sonara la alarma, como le ocurría últimamente. No fue un sobresalto lo que lo hizo abrir los ojos, sino un pensamiento persistente, uno que no se había ido ni siquiera durante el sueño.El mensaje.Ese maldito mensaje.Permaneció unos segundos inmóvil, mirando el techo, escuchando la respiración tranquila de Cristina a su lado. Ella dormía de costado, abrazando la almohada, con el ceño relajado, ajena por completo al torbellino que se repetía una y otra vez en la mente de él.Salvador giró con cuidado para no despertarla. Se incorporó lentamente y pasó una mano por su rostro, arrastrando el cansancio que no se debía a la falta de descanso, sino al exceso de pensamientos.¿Quién?¿Quién había tenido el descaro, la información… o la intención?Si bien Josué había sido una constante en su cabeza, también había otras posibilidades como: la madre de Cristina, i
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