Mundo de ficçãoIniciar sessãoSebastián despertó sin sobresaltos.
No fue un movimiento brusco ni un pensamiento inmediato lo que lo trajo de vuelta, sino una sensación: el peso delicado sobre su pecho, el ritmo sereno de una respiración ajena que ya no le resultaba extraña, si no todo lo contrario. Tan familiar, tan reconfortante, tan relajante… Permaneció con los ojos cerrados unos segundos más, como si quisiera asegurarse de que aquello era real, de que no desaparecería al parpadear.Yona dor






