679. Lo que intenta ocuparme.
El foco ya no está en lo que enfrento, sino en lo que sostengo sin que se note.El bosque recupera su ritmo y deja fluir sonidos que reconozco—hojas que se rozan en capas altas, ramas que ceden con suavidad, pequeños desplazamientos que antes me servían como guía—, pero ahora todo eso queda en segundo plano, ordenado, casi decorativo, mientras la atención se concentra en una presencia que opera desde adentro y se acomoda con paciencia en un lugar que no ofrece bordes claros.Respiro con un ritmo irregular que mantengo por decisión, sosteniendo variaciones que evitan cualquier cadencia fija, y ese esfuerzo exige una precisión constante que desgasta la atención más que el cuerpo, porque cada inhalación y cada exhalación pasan por un filtro consciente que no puedo relajar ni un instante.Kael se mueve cerca, su presencia se mantiene definida en mi periferia, y elijo no fijar la mirada en él para no convertirlo en referencia estable, manteniendo esa distancia funcional como parte de la mis
Leer más