650. El pulso que no miente.
No retiro la mano, podría, sería lo lógico separarla. Ordenar. Volver a una distancia segura donde todo tenga nombre y control. Pero no lo hago, porque si lo hago ahora… no sé si es elección o reflejo, y eso ya no me sirve. El pulso de Kael sigue bajo mi palma.Fuerte.Rítmico.Constante.No hay duda ahí.No hay interferencia.El cuerpo no miente como la mente puede hacerlo y eso… es lo único que tengo claro en este momento.—Sigue —dice en voz baja.Lo miro.—¿Qué?—No te detengas a mitad.Silencio.Mi mano no se mueve, pero mi atención sí. Recorro lo que siento. No solo el contacto.Todo.La tensión que no termina de relajarse después del combate. El calor que no baja. La forma en que mi cuerpo sigue alerta… pero no retrocede. Y eso es lo que me obliga a ser honesta.—No es solo por el ataque —digo.Kael no aparta la mirada.—Lo sé.—Y no es solo por ellos.—También lo sé.Silencio.Entonces no hay excusas, no hay forma de simplificar esto. Mi mano sube apenas desde su pecho hasta s
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