Madison.-El aliento de Todd era mi propio aire y sus labios sobre los míos, una promesa. Me aferré a él como mi única tabla de salvación en medio de la tormenta que era mi vida. Sus manos en mi cintura, la forma en que mi cuerpo encajaba perfectamente con el suyo, me recordaba un hogar que había olvidado que extrañaba. Nunca sentí este tipo de conexión, esa noche que lo vi por primera vez, me quedé sin aire caí me convierto en una de esas caricaturas donde el corazón se sale del pecho latiendo y los ojos se vuelven corazones. Eso era Todd para mí, tenía una electricidad cruda con su rectitud y su aparente impasibilidad que lograba encender en mí. Pero, tan rápido como llegó la intensidad, así de rápido se desvaneció. Sentí como se tensaba, como su cuerpo se volvía rígido de nuevo, y su beso, que segundos antes había sido un deseo incontrolable se suavizó hasta casi desaparecer. — Esto no puede volver a suceder –su voz era un hilo, ronca y controlada–. mucho menos aquí.— Lo enti
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