Tardo unos instantes en reaccionar porque estoy en shock, consternada y sin palabras, porque esto no es lo que esperaba cuando pensaba en nuestro encuentro otra vez. No estaba preparada para ver a un hombre… a este príncipe imprudente y aparentemente despreocupado, desmoronarse de esta manera ante mí.Las palabras se me quedan atacadas en la garganta, no puedo moverme. Estoy rígida, sosteniendo la flor con más fuerza de la necesaria, sintiendo como el aire se vuelve pesado, difícil de inhalar a fondo por la misma sensación de opresión que tengo en el pecho.Solo puedo observarlo, ver cómo sus hombros se sacuden, cómo él se rompe ante mí.—Harriet… —dice mi nombre con la voz rota—. Perdóname, por favor…El nudo que se forma en mi garganta arde, mi cuerpo entero parece estar anclado al suelo, pero me obligo a moverme, a reaccionar, porque algo dentro de mí se me revela ante lo que veo, ante él reducido, humillándose como si creyera que necesita arrastrarse, que merece este momento.Doy
Leer más