Diseñé el sistema en cuatro días.Era más sofisticado que el anterior, porque esta vez no buscaba a alguien que filtraba hacia afuera sino a alguien que construía hacia adentro. La diferencia era técnica pero importante: un filtrador deja rastros en los canales de salida. Alguien que construye una posición de poder alternativa deja rastros en los canales de decisión, en quién habla con quién, en qué se consulta y qué no.Usé los registros de comunicaciones internas que Alejandro me dio acceso. No el contenido, que no era relevante y que además habría sido una invasión que ninguno de los dos quería. Los metadatos: frecuencia, timing, quién iniciaba, quién respondía, cuánto duraba, qué ocurría después.Los patrones emergieron al tercer día de análisis.No eran los dos nombres que Renzo había mencionado. Era uno de ellos con certeza y el otro de manera periférica, probablemente sin conocimiento completo de lo que el primero construía.El primero se llamaba Carrasco. Llevaba ocho años en
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