Luis se enderezó, retrocedió unos pasos, no dijo nada y se dio vuelta para irse.Se fue.Sara abrió los ojos lentamente, pero las lágrimas grandes seguían cayendo desde las comisuras de sus ojos.En ese momento sonó el tono alegre de su celular, alguien la estaba llamando.Sara sacó su celular, era su mamá.Sara contestó y la voz de Katia llegó de inmediato:—¿Hola? Sara.—Mamá.—Sara, esa hija bastarda fue a buscarte, ¿verdad? Ahora que estás embarazada, esa vieja amante y su hija bastarda se están volviendo locas. Los Vargas no las dejan entrar a la casa, el Grupo Vargas también las echó. Verlas sufrir así por fin me alivia un poco todo el rencor y odio de estos años.Sara miraba el techo de la oficina, sin decir nada.—Sara, ¿por qué no dices nada?—Mamá, te estoy escuchando.—Sara, ahora que estás embarazada, no trabajes tanto. Tienes que tener al bebé sano y salvo.—Está bien.—Sara, sé que todos estos años te has esforzado mucho, sé que ha sido muy duro para ti. Lo que más me eno
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