Leandro estaba tan furioso que no podía hablar. Pronto, una voz suave y gentil llegó a los oídos de Sara.—Sara, todo es mi culpa. Si estás enojada, descárgalo conmigo. ¡Nina es inocente!Sara reconoció la voz. Era Joana, esa amante que su padre había mantenido escondida todos estos años.Joana sollozó.—Sara, si no puedes perdonarme, iré a buscar a tu mamá ahora mismo, ¡le rogaré que me perdone!El corazón de Sara se apretó. Esta Joana sabía perfectamente cómo provocar a su madre.La madre de Sara siempre había padecido depresión. La última vez que esta Joana se presentó en su casa, cuando Sara llegó, encontró a su madre en la cama habiendo tomado un frasco entero de pastillas para dormir. Si no la hubiera llevado al hospital a tiempo, su madre ya no estaría aquí.En ese momento ella había armado un gran escándalo, y su padre había prometido que nunca más dejaría que Joana fuera, que no dejaría que Joana apareciera frente a su madre.Ahora Joana quería ir a buscar a su madre otra vez.
Leer más