Con fastidio, lo observé. Este Mateo, sabiendo perfectamente que ese dispositivo solo captaba sonido y no tenía función de grabación de imagen, aun así se aprovechaba para "maltratarme" a propósito.¿Eh? ¡No, espera! ¿No sería que estaba aprovechando esta oportunidad para vengarse de los tres años de matrimonio en los que yo lo había fastidiado a él?Vaya… Si era así, este hombre sí que era rencoroso.Furiosa, lo miré a los ojos.Entonces él sonrió más:—Ja, ja, ja, ja. ¿No quieres que te entregue a esos subordinados, verdad? —me preguntó, con esa voz ronca.Aunque por dentro estaba furiosa con Mateo por aprovecharse, no me quedó más remedio que cooperar. Con fuerza asentí, llorando mientras decía:—Sí, Darío, se lo suplico. No me entregue a esas personas… si no, me van a destrozar. Por favor.—Ja, ja, ja. Eso se puede arreglar —Darío se rio, pero las palabras que siguieron fueron increíblemente vulgares—. Si no quieres que te entregue a ellos, entonces usa todas tus habilidades para d
Leer más