Apenas se apagó la amenaza feroz de "Darío", Javier habló de repente. Su voz sonó firme y contundente, como si de verdad yo le perteneciera. En ese instante sentí cómo el brazo que "Darío" tenía sobre mis hombros se tensó con fuerza.
Esto sí que estaba mal. Mateo siempre había sido especialmente sensible con mi relación con Javier, convencido de que la persona que yo amaba era él. Y ahora este maldito Javier aparecía diciendo algo así… ¿no estaba provocándolo a propósito?
En un lugar lleno de pe