De igual manera, los presentes quedaron impactados con lo que Valdimir, dijo, porque tenía lógica. Ramsés había pasado rápidamente de ser un probable pretendiente de Marina, a un probable hermano de Marcelo. — ¡Tú...! ¡Eres increíble, Vladimir, Ramsés y yo, no somos parientes! El título de príncipe de la oscuridad te queda perfecto, tienes la mente muy negra. Los destinados apenas se volvian a ver, habían comenzado a pelear. — Yo solamente digo lo que veo, esa mía parece algo así como... Tú hermano mayor, o un tío, lo que hace que no me preocupe, no creo que nuestra bella Marina, apoye el incesto. — ¿De que hablas? ¡Por supuesto que no, qué diablos contigo! Alfa, reina luna, mamá, Dante, subiré a mi habitación, el ambiente en esta sala de estar, ya se contaminó. La bella jóven, subió las escaleras, una mucama la guiaba, entonces una gruesa voz se escuchó. — La familia no se come, Marianita, esos se dejan para hacerlos compadres. Una zapatilla de diseñador voló
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