Tres días después.El tiempo parecía correr lento, casi como una tortura. Aún si se rotaban, Rayan, Casandra y Isabel no salieron del hospital, solo cambiaban de posición si tenían que ir al baño o comer. Alex se había encargado de traerles las cosas necesarias y comida. Mientras, no había cambio en el estado de Leticia. Seguía sin despertar.A Isabel le tomó un tiempo calmarse. Ver por fin a su hija después de tanto tiempo, para encontrarla en ese estado, volver al mismo país donde años atrás había tenido que huir y que le traía solo recuerdos de dolor y sufrimiento que le erizaban la piel, por mucho que quisiera, era demasiado.No pensó que volvería a estas tierras, pero ahí estaba.Su mano se posó sobre el frío vidrio mirando a Leticia del otro lado. La cantidad de máquinas a su alrededor daba miedo.—Siempre fue una cachorra fuerte —murmuró recordando la primera vez que sus caminos se habían cruzado tras muchos años de su separación.Rayan, parado a su lado, con sus manos en los b
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