Las próximas horas fueron prácticamente un suplicio para el alfa y la beta. Las personas salían y entraban en la sala. El cartel de en operación seguía encendido. Nadie les decía nada a pesar de que Casandra interceptaba a algunos, pero seguían de lado apresurados. Y eso los alertó aún más. Sabía que el estado de Leticia no era bueno, quizás peor de lo que había imaginado.
-Por favor- la beta apretó sus manos contra su frente apretando tanto sus dedos que estaban blancos. Rezaba dentro de ella