El sonido de un gemido ahogado, junto con respiraciones agitadas, invadió el baño, saliendo de la boca de Leticia. La sensación de los colmillos en su cuello quemaba. Los sentía muy adentro y, aun si su glándula era pequeña, esta estaba siendo atravesada por ellos.Rayan... el mismo Rayan que hasta hacía un momento debía haber marcado a su omega destinado, ahora la estaba... marcando a ella. Quizás no era una marca definitiva, sino una temporal. Ninguno de los dos estaba en celo. Aun así, podía sentir las toxinas llenar su nuca y bajar por su cuerpo.Esta vez, no dolía como cuando la había marcado para que perteneciera al grupo. No. Quizás al inicio había sido incómodo, pero ahora era como si cada parte de ella cobrara vida y la fatiga se fuera esfumando. Cada célula de su cuerpo despertando, respondiendo al toque del alfa que la abrazaba.Su cuerpo entero se estremeció y sus rodillas temblaron. No luchó contra Rayan. Su boca y su cerebro podían decir una cosa, pero su parte omega, aq
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