Rayan marcó otro día más en el calendario de la sala apenas amueblada en la que estaba. Hacía una semana se había mudado a la casa que le había comprado a Leticia, aunque la omega no estuviese en ella. Pero sentía que de cierta forma estaba junto a la promesa de volverse a reencontrar.
En los últimos seis meses solo habían recibido noticias de un avance vago en cuanto a la recuperación de Leticia por parte de Casandra. La beta iba una vez por semana para volver con el mismo rostro serio y poco