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—Alfa, viniste por mí —Luna alzó su mirada con las pupilas dilatadas. Los doctores le habían advertido a Rayan que fuera cuidadoso con cómo la trataba y qué le decía. La omega parecía estar completamente bien, y al momento siguiente tenía tendencias impulsivas. Una de ellas había sido abandonar a su cachorro, o atacar a un enfermero cuando no le quiso poner el medicamento que ella quería.

—Vamos adentro primero —Rayan la agarró con cuidado de los brazos para alzarla, pero las manos de la omega
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