Casandra se tomó unos minutos más del tiempo estipulado, pero nadie le reclamó y menos cuando salió con rostro rojo, frunciendo la nariz y a punto de llorar. Algo extraño de ver en alguien como ella. Pero lo comprendían. Más que su prima, la beta era quien casi la había criado, y ver a Leticia en ese estado era muy fuerte para ella.
—Vuelve a tu oficina —William le palmeó el hombro y ella no protestó. Asintió con la cabeza y se alejó por el pasillo bajando su rostro. Sus pasos eran pesados y se