El sonido de un gemido ahogado, junto con respiraciones agitadas, invadió el baño, saliendo de la boca de Leticia. La sensación de los colmillos en su cuello quemaba. Los sentía muy adentro y, aun si su glándula era pequeña, esta estaba siendo atravesada por ellos.
Rayan... el mismo Rayan que hasta hacía un momento debía haber marcado a su omega destinado, ahora la estaba... marcando a ella. Quizás no era una marca definitiva, sino una temporal. Ninguno de los dos estaba en celo. Aun así, podía