—Entonces, me retiro y nuevamente gracias por todo. —En cuanto salgo de su oficina, Palmieri se acerca a mí al ver mi mano envuelta en el pañuelo.—¿Se encuentra bien señora? —inquiere preocupado.—Sí, Palmieri. No es nada grave. Debemos bajar mi marido está esperándome —me mira sorprendido, por lo que acabo de confesarle, pero aun así no agrega nada. Solo asiente y nos dirigimos nuevamente al ascensor.En cuanto llegamos a la planta baja busco rápidamente a Massimo, el cual se encuentra bebiendo a lado de una mujer, quien parece estar sumamente interesada en él. Lo adivino por la forma en que la mujer lo mira e intenta tomar su mano. Me acerco a ellos y logro escuchar lo que él le dice, haciéndome reír un poco.—Lo siento, pero no me interesa. Ahora si me disculpa estoy esperando a mi mujer. —Está por darse la vuelta cuando lo abrazo por la espalda y pego mi cara a su cuello. Algo fácil, debido a que está sentado.—Hola amor, gracias por esperarme. —Se gira y en cuanto me reconoce, un
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