Lilibeth
En cuanto salgo del baño, Palmieri me cubre con su cuerpo (algo no tan difícil ya que es tan alto como Massimo) para no ser vista por nadie, mi esposo aprovecha y se escabulle en sentido contrario; me saca por una puerta que nunca había visto y fuera de esta veo a Donato con la misma expresión que el resto de mis hombres.
—Señora no es seguro que se siga encontrando aquí con su esposo, es demasiado peligroso —dice Palmieri con rostro serio, mientras subimos a la camioneta y los demás