Mundo de ficçãoIniciar sessãoSonó el timbre del teléfono y Kay, que se hallaba tendida en el diván junto al ventanal abierto, se puso en pie con pereza y tomó el receptor en sus manos.
—Dígame.
—Kay, me gustaría que pasaras por la clínica a las ocho de la noche.
—¿Para qué, Greg?
—Debo hacerte un reconocimiento a fondo.
—Pero, -dijo con voz entrecortada.
—Tendré que hac







