Mundo ficciónIniciar sesiónY durante un mes, dos, seis, ¡quién sabe!, vivió como un autómata. Apenas si veía a Greg, y si lo veía se cambiaban los saludos de rigor y luego guardaban silencio como si temieran enfrentarse. Greg regresaba todas las noches a casa y dormía en una alcoba muy separada del dormitorio que siempre ocupó con su mujer y ésta no parecía deseosa de cambiar aquel método de vida absurdo, impropio de dos seres jóvenes qu







