Rechazada por los alphas, reclamada por el Rey.
Astraea ha vivido dieciocho años en las sombras de la Manada de la Luna Plateada. Huérfana, sin rango y considerada menos que una omega, sobrevive cocinando y limpiando para quienes la desprecian. Pero su verdadero infierno tiene nombre propio: Kaelen y Killian, los herederos Alpha. Gemelos idénticos, ricos y crueles, que han hecho de su vida un desfile de humillaciones, golpes y cicatrices.
Astraea solo tiene un deseo: que su decimoctavo cumpleaños llegue para huir de la manada que nunca la reclamó. No le importa encontrar a su pareja destinada; solo quiere libertad. Sin embargo, la Diosa de la Luna tiene un sentido del humor retorcido. En el momento en que el reloj marca su mayoría de edad, el aroma de Astraea cambia y la verdad estalla: sus acosadores, los hombres que más odia en la tierra, son sus compañeros de vida.
El rechazo de los gemelos es inmediato y despiadado. La consideran una vergüenza para su futura posición como Alphas. Pero se niegan a dejarla ir, decididos a mantenerla como su juguete roto para siempre.
Lo que nadie sospecha es que Astraea no es la loba débil que todos creen. Mientras su origen híbrido comienza a despertar en sus venas, una figura legendaria llega a las tierras de la manada. Valerius Dragomir, el temido Rey Lycan, busca algo... o a alguien. Cuando sus ojos se posan en la joven pálida y maltratada, el mundo sobrenatural tiembla. Él ha encontrado a su compañera de segunda oportunidad, y no permitirá que dos cachorros Alpha sigan tocando lo que ahora le pertenece.
En una lucha de celos, poder y secretos de sangre, Astraea deberá decidir si sanar sus heridas en los brazos de un Rey o dejar que su naturaleza prohibida consuma a quienes intentaron destruirla.