Mundo de ficçãoIniciar sessão– Odio, las cosas que odias, no puede ser complicado Alex. – insistió ella y yo negué, no quería tener que entrar en ese terreno, estábamos en un faro a media noche y ella me pedía que recordara las cosas que más odiaba, bonita imágen no era de por si, si volvía a esas historias, me iba a volver loco definitivamente.
Ella no lo entendía y yo no lo sé lo contaría en l absoluto, entonces alguien tenía que ceder.
– Podemos hablar de la próxima obra, dijiste







