Rafael irrumpió en la última planta del edificio de Nexus Tech.
El ascensor apenas había terminado de abrir cuando ya estaba cruzando el pasillo.
Pasos largos.
Rápidos.
La furia parecía irradiar de él como calor.
Algunas personas en la oficina levantaron la vista de los monitores cuando atravesó la planta.
Programadores.
Analistas.
Ingenieros.
Gente acostumbrada a lidiar con sistemas complejos, crisis digitales y ataques cibernéticos.
Pero nada de eso los preparaba para la tormenta humana que a